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¿Cuáles son las perspectivas del sector financiero a corto plazo?

El crédito está repuntando en Uruguay, con una mayor demanda del consumo y proyectos productivos a mediano plazo.

En un reciente reporte, la agencia calificadora Moody´s destacó que el sistema financiero uruguayo, luego de haber atravesado la pandemia, mantiene sólidos niveles de solvencia y liquidez. Carlos de Nevares (*), responsable del análisis bancario para Uruguay, destacó que las entidades financieras locales han superado “muy bien” el stress financiero producto de la coyuntura de los dos últimos años —un período de baja rentabilidad, pero llamativamente de muy baja morosidad— y comienzan a notar “un mayor dinamismo” en la plaza local, a partir de la demanda de créditos al consumo y operaciones a mediano plazo del sector productivo. El especialista advirtió que, en la medida en que el peso pierda parte de su apreciación frente al dólar de los últimos meses, las condiciones mejorarán para el sector financiero. Destacó que la demanda de crédito en Uruguay ha crecido por encima de la economía en la primera parte del año. “Esperemos que la suba de tasas a nivel global no impacte en esa demanda -subrayó- todavía hay un margen para que no suban las tasas a nivel local”. En el mes de abril, la calificadora había ratificado la perspectiva estable del mercado financiero uruguayo. A continuación, un resumen de la entrevista.

—¿Cuáles son los fundamentos en que se basa la valoración que hace Moody´s sobre el sistema financiero de Uruguay en 2022?

—En el primer semestre del año se aceleró un poco la inflación en Uruguay. Eso hizo reaccionar al BCU subiendo las tasas, buscando que la inflación se ajuste a los objetivos, algo que todavía no está logrando. Lo que sí vemos es que el segundo semestre va a ser algo más volátil; tenemos elecciones en el principal socio de la región, que es Brasil, lo que genera bastante incertidumbre, sobre todo porque enfrenta a dos candidatos con visiones económicas claramente diferentes.
Eso hace que, llegando a octubre haya más incertidumbre y eso puede llegar a impactar generando mayor volatilidad. Todavía no lo vemos. De hecho, se continúa apreciando el peso uruguayo, como consecuencia de los altos precios de los commodities que propician un fuerte ingreso de capitales al país, producto de las exportaciones. Todavía están favoreciendo a Uruguay al ingreso de capitales, aunque vemos que eso podría variar, de acuerdo con lo que se observa a nivel global. Es probable que el peso no esté tan apreciado para la segunda mitad del año. Y en ese contexto, vemos mejoras para el sistema financiero.

—Hay expectativas para que, de la mano de una mayor actividad económica, en los próximos semestres tengamos en Uruguay un incremento del consumo. Ese es un aspecto clave para el sector…

—Igualmente se ha mantenido alta la demanda de crédito. Si uno compara los números de los primeros cuatro meses, la demanda de crédito ha crecido por arriba de la economía. E incluso a pesar de la suba de tasas, hay considerar que los créditos son principalmente en dólares y la suba de tasas es en moneda local. Pero igualmente, dado el contexto global de suba de tasas, eso se va a transferir un poco a los precios en dólares y hará que el spread que es el que define el margen financiero de las entidades, muestre una mejora para la última parte del año. Claro que una mejora del consumo de los uruguayos impactaría a la demanda del crédito. Esperemos que la suba de tasas no impacte negativamente en esa mayor demanda de crédito, todavía no vemos que la suba de tasas de BCU se traslada en las tasas de mercado de crédito, principalmente por lo que comentábamos antes, acerca de un mayor volumen de créditos que son en dólares. Eso lo están monitoreando las entidades financieras para ver cuándo sería el momento del cambio del pricing, pero todavía hay un margen para que no suban las tasas.

—¿De qué forma está impactando en las instituciones financieras la apreciación del peso?

—La apreciación del peso de está impactando negativamente en las entidades que tienen mucha exposición en dólares. De hecho, eso se notó en algunos resultados en el primer trimestre. Como consecuencia, hay instituciones que en el primer trimestre de 2022 estuvieron por debajo del primer trimestre del año pasado. Otras, sin tanta exposición al dólar, o que tomaron medidas para resguardarse, mejoraron.

—¿Esta coyuntura puede llevar a que las instituciones varíen sus estrategias?

—Por el momento, no lo creo. Hemos estado, en las últimas tres semanas, reunidos con varias instituciones financieras de la plaza uruguaya y no piensan en un cambio de estrategia. Lo están monitoreando, claro está, pero sin definir cambios. Llama un poco la atención de todas maneras esta tendencia. Porque, generalmente cuando sube la tasa a Estados Unidos, se deprecian las monedas en los países emergentes. Y eso no está pasando ahora, con suba de las tasas centrales y la moneda de los emergentes se aprecian. Uno esperaría que se empiecen a corregir en el segundo semestre, que sea algo temporario debido al ingreso extraordinario de divisas gracias a la exportación de commodities, pero que tienda a una mayor apreciación del dólar en la segunda mitad del año.

—Las entidades financieras han contado en los últimos años en Uruguay con una fuerte liquidez, en un mercado que ofrecía pocas posibilidades de generar grandes rentabilidades a los importantes recursos disponibles. ¿Eso empieza a cambiar?

—Sí, hablando con algunas entidades están llegando proyectos de mediano y largo plazo buscando financiación. Eso es algo que no se veía en los anteriores años y que comenzó a moverse a partir de fines del año pasado, cuando viene el rebote de la pandemia.
Es un factor muy positivo, que los bancos ven como una gran oportunidad, una mayor movilidad en los negocios y proyectos que necesitan financiación. El negocio bancario en Uruguay seguirá teniendo a la alta liquidez como una característica, pero se observa otra tendencia.
La demanda de créditos ha estado evolucionando por debajo de los depósitos, por tanto, no es fácil colocar el dinero por parte de las instituciones, que no sea buscar en plaza local y si no fuera, instrumentos de alta calidad crediticia. Eso en términos de riesgo crediticio puede ser muy bueno, pero en términos de negocio, otorga menor rentabilidad. Sobre todo, con niveles de tasas internacionales bajas como hemos tenido en los últimos tiempos. Los bancos, con las actuales tasas, están más dispuestos a prestar, el margen financiero va a ser mejor y se puede pensar en otra rentabilidad.

—A esos márgenes financieros comprometidos que menciona, hay que sumarle que hubo problemas de los niveles de eficiencia debido a un incremento de los gastos generales. O sea, todo actuó para que la rentabilidad y los márgenes fueran muy escasos…

—Exacto. Los gastos han subido por encima del margen en el último año y ha hecho que la rentabilidad cayera. Tuvieron un doble efecto, por un lado, que el tipo de cambio no se movió el año pasado y por otro, que los gastos se ajustaron al alza. Entonces, la rentabilidad fue menor. Este año, el factor que está impactando más es el tipo de cambio, pero lo que está siendo positivo es que el margen financiero esta mejorando; pensamos que eso va a prevalecer, dado que esperamos que el tipo de cambio, como te mencioné anteriormente, vuelva los a niveles de cierta normalidad. Entonces, el margen financiero haría que mejore la rentabilidad, mientras los gastos se mantendrán en niveles similares a los del año pasado.

—¿De qué magnitud es la mejoría esperada?

—Una leve mejora respecto a 2021, que fue un año muy difícil, el peor de los últimos cinco. La pandemia en el primer semestre, luego las tasas de interés muy bajas, escasa demanda del crédito, gastos a la suba. Fue un momento muy complicado para las entidades bancarias en Uruguay. Y encima, con niveles de inflación al alza. Por tanto, esperan que este año sea mejor. Pero eso depende también de cómo termina impactando la apreciación del peso. Si no vuelve a los valores originales, va a ser complicado tener rentabilidad este año.

—Eso ocurre, además, en un mercado aún muy dolarizado. ¿Lo consideran una debilidad adicional?

—Es algo histórico en Uruguay. No es novedad. Así y todo, las entidades han sabido ser rentables en ese entorno bimonetarista. Es una cuestión que tiene mucho que ver con lo cultural y no se cambia de un día para el otro.
Poco a poco, y en base a políticas, podrá llegarse a una pesificación voluntaria por parte de la comunidad. No a la fuerza.
Por ahí, con esta suba de tasas la gente decide cambiar un poco sus depósitos, optando algo más por la moneda local. Pero para que eso denote un cambio real en la composición de los pasivos de las entidades financieras, pasará mucho tiempo. El BCU está haciendo todo el esfuerzo para que haya ese cambio. Pero bueno, cuesta mucho.

—La nueva demanda que se observa por créditos en la plaza local, ¿a qué segmento corresponde?

—Fundamentalmente consumo y proyectos de mediano plazo. Individuos que están tomando más crédito y algunas empresas, fundamentalmente ligadas al sector exportador, que desarrollan o amplían proyectos e invierten en capital de trabajo. En materia de consumo, desde fines del año pasado se ha observado un notorio repunte en materia de consumo vía tarjetas de crédito. Esos son los sectores que tiran en estos momentos y generan rentabilidad al sector financiero.

—¿Cómo observan los niveles de morosidad?

—La morosidad es baja, en términos relativos. Monitoreamos especialmente esa variable, máxime teniendo en cuenta que los créditos están creciendo más que la economía en su conjunto. Eso es un factor de riesgo, sin embargo, no ha habido un incremento de la morosidad. Y hay dos factores que han impacto positivamente para que esto no suceda. Uno es la penetración del crédito en la economía es baja en Uruguay, hay mucho espacio para crecer aún. Y el segundo es que las tasas aún son bajas, aunque haya comenzado a endurecerse la política monetaria.

—Es llamativo que, luego de todo lo que le tocó vivir a familias y empresas en la pandemia, hablemos de morosidad baja…

—Resultó llamativo, sí. Lo mismo nos ocurrió en Argentina. A pesar de la pandemia y su impacto en la economía, la morosidad se mantuvo en niveles aceptables, por debajo de 2019. En ambos países existieron previsiones por casi el doble o el triple de la morosidad que finalmente resultó efectiva. En los casos en que hubo problemas de pago se reestructuraron las deudas sin mayores dificultades.

—El informe de Moody´s hace referencia a la resiliencia del sector, que soportó sin inconvenientes los “stress financieros”...

—El sistema financiero uruguayo fue muy resiliente; sorprendentemente, el comportamiento de las carteras fue mucho mejor de lo previsto. Como decíamos antes, las previsiones de morosidad resultaron mucho más bajas de lo proyectado.
También es cierto que hay un sistema que otorga crédito a un target donde hay capacidad financiera para hacer frente. La penetración a nivel de créditos es baja, y eso establece condiciones de repago que son mejores. Ha habido un comportamiento muy sano de cartera, permitió que la solvencia sea muy buena, dado que el nivel de patrimonio está muy por encima de lo requerido por la regulación, incluso entre los mejores de la región. Estamos muy conformes con el nivel de calificación que estamos otorgando. Todo esto en el contexto de un país que a nivel de riesgo crediticio sigue manteniendo su grado inversor. Un país previsible, un gobierno que se maneja dentro de los parámetros deseables para buscar los equilibrios macroeconómicos. Eso es muy importante para el sistema financiero.

—El reporte destaca, también, el crecimiento de Uruguay en materia Fintech. ¿Qué aspectos les llamaron la atención?

—Destacamos especialmente al sistema financiero uruguayo en lo relacionado con los avances en materia de Fintech. Muchas entidades han logrado en los últimos años asociarse con fintech, locales o regionales, lo que ha permitido importantes avances en los servicios y productos. Con alta penetración al interior del pías y a bajo costo, lo que permite captar más depósitos y captar más créditos a un muy bajo costo adicional para las entidades.
Esa eficientización se refleja en un índice global financiero de fintech (Global Fintech Index 2021) que tomamos muy en cuenta, donde Uruguay como país y Montevideo como ciudad han escalado varias posiciones en la región. En términos país Uruguay es segundo detrás de Brasil; y Montevideo creció mucho en sistemas Fintech y se aproxima a San Pablo, que es la primera ciudad de la región. Las entidades locales están invirtiendo fuerte en el desarrollo de sistemas de pago, billetera virtual, pagos QR y cuentan con el respaldo del BCU para avanzar.

(*) Economista (UCA), Máster en Finanzas por la Universidad Torcuato Di Tella, integra el equipo de análisis de Moody´s desde 1999. En la actualidad es VP Senior Analyst en Argentina y analista principal del sector financiero para Uruguay.
 

Artículo publicado en el diario El País, 06/06/2022. Entrevista a Carlos de Nevares, Analista Principal de Moody´s para el sistema financiero uruguayo

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